jueves, 26 de febrero de 2009


FUNCIÓN TERAPEUTICA DE LOS MANDALAS


Los Mandalas actúan equilibrando los chakras por medio de los colores y haciendo meditar el lado lógico de nuestro cerebro a través de las formas geométricas sagradas. El Mandala enviará impulsos a la mente interna llegando a los receptores del cerebro donde se procesará y se obtendrá una reacción.

Como se ha dicho, el meditar con Mandalas sana tanto a nivel físico como psíquico y espiritual. Es muy probable que experimentes alteraciones en la conciencia, como la sensación de expansión de la misma. También suele traer "recuerdos" a la memoria conciente que los teníamos olvidados en el subconsciente, tales como traumas de la infancia. Permitiendo que afrontemos tales hechos y así sacar las "trabas" de nuestra mente, para poder superar todas nuestras limitaciones a nivel psicológico-espiritual y enfermedades a nivel físico.

Un Mandala siempre va a ser positivo sea cual fuere su color, pero resulta doblemente útil, cuando nosotros ya hemos localizado algún problema, y queremos atacarlo, entonces podríamos ayudarnos eligiendo algún color determinado, el cual actuaría de manera directa, acelerando el proceso de curación.
A continuación se da una lista de los puntos que toca cada color, dependiendo el chakra que quieras trabajar será el color del Mandala que elijas.


Tabla de Colores
Rojo, Primer Chakra. Es el color del amor, la pasión, la sensualidad, la fuerza, resistencia, independencia, conquista, impulsividad, ira, y odio. Impulsa la fuerza vital a todo el cuerpo. Incrementa la confianza y seguridad en si mismo, permite controlar la agresividad y evitar querer dominar a los demás. En el aspecto físico proyecta energía la parte inferior del cuerpo, suministra fuerza a los órganos reproductores. Esencia de supervivencia.

Naranja, Segundo Chakra. Energía, optimismo, ambición, actividad, valor, confianza en sí mismo, afán de prestigio, frivolidad. Fomenta la tolerancia para socializar y proyectarse con toda la gente. Incrementa la autoestima, ayuda a enfrentar todos los retos para la evolución de la persona. Enseña a utilizar los éxitos o fracasos como experiencias y aprendizajes. Propicia energía positiva para llevar a cabo los proyectos o las metas. En el aspecto físico proyecta energía al intestino delgado y colon, todos los procesos metabólicos y los ganglios linfáticos inferiores.

Amarillo, Tercer Chakra. Es la luz, el sol, alegría entendimiento, liberación, crecimiento, sabiduría, fantasía, anhelo de libertad, envidia, superficialidad. Ayuda liberar los miedos internos. Permite manejar con balance el ego, las desilusiones, todo lo que afecta emocionalmente. Ayuda a canalizar mejor la intelectualidad. En el aspecto físico proyecta energía al aparato digestivo, hígado, vesícula, páncreas, bazo, y riñones.

Verde, Cuarto Chakra. Equilibrio, crecimiento, esperanza, perseverancia, voluntad, curación, integridad, bienestar, tenacidad, prestigio. Falta de sinceridad, ambición, poder. Proyecta tranquilidad y balance en lo sentimental. Permite expresar los sentimientos más libremente. Expande el amor interno hacia uno mismo y los demás. Ayuda a liberarse del apego a las posesiones o las falsas excusas. Es el filtro del equilibrio en todo el cuerpo. Ayuda a controlar el sentido de posesión y los celos. En el aspecto físico, proyecta energía vital al sistema circulatorio, cardiovascular, corazón.

Azul, Quinto Chakra. Calma, paz, serenidad, seguridad, aburrimiento, paralización, ingenuidad, vacío. Ayuda a exteriorizar lo que se lleva por dentro, permitiendo evolucionar a medida que se van dando cambios en la vida de la persona. Evita la frustración y la resistencia para comunicarse con la gente, permite tener tolerancia a los pensamientos de los demás. En el aspecto físico proyecta energía a los pulmones, garganta, tráquea, ganglios linfáticos superiores y ayuda a evitar las alergias y padecimientos de la piel.

Indigo, Sexto Chakra. Ayuda a comunicarse con el ser interno, abriendo la intuición. Permite aprender a dejar fluir los mensajes del cerebro, conectando directamente a la inteligencia de la conciencia cósmica. Fomenta el control mental y expande los canales de recepción para percibir la verdad en cualquier cosa o nivel de vida. Estimula la confianza en ser guiado por su propio sentido interior. En el aspecto físico, proyecta energía vital al cerebro, sistema nervioso, sistema muscular y óseo.

Violeta, Séptimo Chakra. Mística, magia, espiritualidad, transformación, inspiración. Pena, renuncia, melancolía. Proyecta el contacto del espíritu con la conciencia profunda del cosmos. Expande al poder creativo desde cualquier ángulo, música, pintura, poesía, arte, permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad y su contacto con la fuente primordial, el creador del universo. Ayuda a no ser extremista o absolutista, con el fin de expandirse explorando las dimensiones de la imaginación y el conocimiento.

Rosa. Amistad, sociabilidad, comunicación, imaginación, humor, encanto, egoísmo, necesidad de reconocimiento. Envía estímulos de equilibrio total en todos los niveles. Amor universal, bondad. Paz interna, autovaloración. Equilibra las emociones, ayuda a liberar los resentimientos, el enojo, la culpa, los celos.
En el aspecto físico, proyecta energía al corazón y te ofrece una curación completa en todos los niveles a través del rayo rosa.

http://www.suryamandalas.com.ar/chakras.htm

jueves, 12 de febrero de 2009

seminariosygrupos@yahoo.com.ar





A través de la pintura de mandalas podremos lograr adentrarnos en nuestro mundo interno, que con tanto estrés cotidiano no logramos tener en cuenta...
Pintar mandalas es darse permiso para pensarse...
Pintando mandalas se intenta llegar a aquellos pensamientos que activarán ideas fuerza para dar origen a nuevas energías cotidianas...

domingo, 25 de enero de 2009

Taller de Mandalas y autodescubrimiento


A partir de Marzo, y durante tres meses realizaremos el taller denominado "Mandalas y autodescubrimiento", en cada encuentro semanal trabajaremos una temática distinta, realizaremos una meditación y relajación dirigida, pintaremos Mandalas, y trabajaremos el autodescubrimiento.
Los temas a abordar en cada encuentro son:

Descubriéndose a si mismo
Conciencia de los sentidos
Sentimientos y emociones
Retroalimentación
Interés y motivación personal
Valores y reconocimiento
Necesidades y satisfacciones
Colaboración y competencia
Autoestima
Trabajo en grupo
Legitimando pensamientos
Planeando la vida


Seran Doce encuentros semanales
Duración: 90 min.
Coffe Break
Entrega certificado final
Carpeta de trabajos
Valor mensual: $120 con material incluido

Para informes e inscripción:
seminariosygrupos@gmail.com
seminariosygrupos@yahoo.com.ar

Como sostiene la Lic. Laura Podio

El Mandala: Un puente para armonizar la salud
Las imágenes visuales tienen tal inmediatez que son una herramienta invalorable para la curación.
La tradición hindú sostiene que debemos alimentarnos saludablemente, considerando como alimento a todo aquello que ingresa a través de los sentidos; por lo tanto, es importante observar atentamente con que imágenes “nos alimentamos”.
Los Mandalas, además de ser en general figuras estéticamente muy bellas, tienen la particularidad de ser armónicas y dar una sensación de completitud.
El círculo nos remite a una simbología inconsciente de origen, de protección y de integridad.
El centro hace que pongamos atención a nuestro propio centro.
La imagen hace que nuestro propio interior se vaya ordenando.
Es un arquetipo unificador, un organizador del caos.
A menudo me preguntan como es que actúan los Mandalas en la mente, si es necesario pintarlos o simplemente podemos observarlos.
La respuesta es que actúan en ambos casos; la única diferencia estribara en el mayor o menor placer que cada opción genere. Ciertas personas se sienten inhibidas, incomodas o simplemente impacientes a la hora de ponerse a dibujar o pintar; pues bien, para ellos bastara con observar las imágenes, “sumergirse” en la forma y el color, y las sensaciones que estas provocan.
Las imágenes y el color generan estímulos y sensaciones que producen diferentes respuestas neuroquìmicas a nivel cerebral, que pueden darnos, entreoíros, dos mensajes básicos: endorfinas o adrenalina. En el primer caso sentiremos placer, relajación y bienestar, como un baño saludable para todo nuestro sistema cuerpo-mente. En el segundo caso la respuesta es el displacer y la huida, generando estrés en todo nuestro sistema psico-físico.
El arte, para quien sienta afinidad por el, puede ser un compromiso diario con su ser interno; poder iluminar con colores nuestro pequeño Mandala diario hará que comencemos a observar nuestra propia integridad, nuestros diferentes estados de animo, y las elecciones de forma o color. Esa sola observación, esos minutos que estemos concentrados dentro de una figura circular o cuadradaza con un centro, posibilitan despertar a nuestro sonador interno, abriéndonos a otras imágenes, y ¿quién lo sabe¿, tal vez descubramos a un artista escondido dentro de nosotros permitiéndole manifestarse.
Podemos expresarnos por todos los medios posibles, para conocernos y vincularnos mejor.
La vorágine diaria en la que vivimos puede ser en parte neutralizada a través de nuestro vínculo con el arte como un ritual sanador, en nuestro santuario personal.

Disfrutemos y dejemos que nuestra fantasía pueda desarrollarse. Seremos los primeros beneficiados.
La palabra Mandala significa círculo en Sánscrito.
Es una forma simbólica y organizada alrededor de un centro utilizado por maestros espirituales para la meditación desde la antigüedad.
Los Mandalas se presentan en la naturaleza también: células, frutas, moléculas de agua, los ojos, etc.
Se reconocen Mandalas en la India, en América (en trabajos de pueblos originarios), en la catedrales cristianas, mezquitas, laberintos, templos budistas, en calendarios mayas, vitrales…
Es una arte milenario que beneficia la integración con uno mismo y con el universo. Potenciar la creatividad a partir del trabajo con Mandalas ayuda a encontrar el propio equilibrio y a autoconocerse.
La finalidad de focalizarnos en el centro del Mandala y permitir que fluya la creación y el autocentramiento teniendo en cuenta que frente a esta posibilidad de armonía se haya nuestro crecimiento.
Permitirse pintar Mandalas, permitirse elegir sus colores, es permitirnos estar en contacto con nosotros mismos y equilibrarnos.