Escribió Carl Jung: "Los mándalas están todos basados en la cuadratura del círculo. Su motivo básico es la premonición de un centro de la personalidad, una especie de punto central dentro de la psique, con el que todo está relacionado, mediante el cual todo está ordenado y que es en sí mismo una fuente de energía.
martes, 25 de marzo de 2014
Afirmaciones: para trabajarse, fortalecerse y acercarse a la serenidad plena...
El poder de nuestra mente es enorme, y nosotros somos lo que pensamos; nuestras creencias, nuestros miedos, nuestras ideas, se materializan en nuestra realidad.
Estamos acostumbrados a ver el lado negativo de las cosas, de esta manera, dejamos pasar muchas oportunidades.
Las afirmaciones tienen como finalidad la reprogramación mental, es decir, que poco a poco lo que estás afirmando llegue a ser parte de tu forma de pensar y de actuar. De ésta manera vas añadiendo facultades o virtudes a tu forma de pensar y tu forma de ser, por consiguiente, todas las cosas positivas que piensas se materializan.
Como practicar las afirmaciones
Elige las afirmaciones que tú prefieras, cópialas en un papel y pégalas donde las veas todos los días.
También puedes elegir una afirmación y decirla a cada momento durante unos días, después tomas otras y lo haces de la misma manera. Verás que poco a poco vas cambiando tu forma de pensar y de ver las cosas. Verás los cambios que se empiezan a producir en tu vida.
Otra opción es integrarla al momento de la meditación y repetir esta afirmación por varios minutos. Algunas personas meditan con un rosario para ir contando, por medio de las cuentas del mismo rosario, las afirmaciones que llevamos.
Las afirmaciones se trabajan en primera persona y en presente, porque así es como trabaja tu mente subconsciente.
Repítelas con convicción e imaginando que ya son realidad.
A continuación te doy algunas afirmaciones que te servirán según el área que quieras trabajar.
Autoestima
Soy auténtico porque me gusta mi forma de ser y los demás disfrutan de mi compañía y me admiran.
Soy parte de todo y tan importante como las estrellas, los árboles y todo lo hermoso del mundo.
Yo decido cómo sentirme en cualquier momento y cómo reaccionar ante cualquier situación.
Yo merezco tener, hacer y disfrutar todo lo que me gusta y estoy trabajando por ello.
Dentro de mí se encuentra la fuerza para lograr hacer mi vida plena.
Soy libre, nadie puede obligarme a pensar, sentir o hacer nada.
Acepto los elogios con un simple “gracias” sin explicaciones.
Mi cuerpo es una perfecta máquina para mis cosas. Lo cuido para que esté en perfectas condiciones.
Soy importante, mi vida, mis gustos, mis metas, mis sueños son importantes.
Soy hermoso, talentoso, grandioso y fabuloso.
Yo soy el único responsable de mi destino. Trabajo duro para que sea como quiero que sea.
El amor
Merezco todo el amor del mundo, darlo y recibirlo. Para eso estoy aquí.
Cuando amo a alguien, me gusta respetar su independencia, su libertad y su particular forma de ser y actuar.
Los animales son nuestros compañeros en este mundo, los quiero a todos porque tienen una razón de ser en esta vida. Los que viven cerca de mí me ofrecen su lealtad, su cariño y compañía.
Yo mismo soy una fuente inagotable de amor. Hoy decido darlo a manos llenas.
El amor es comprensión, compasión, comunicación y un constante compartir.
Estoy agradeciendo a mis padres el haberme concebido, porque tengo la oportunidad única de diseñar mi vida con mi propia voluntad, ahora es sólo mía la responsabilidad.
Dios me ama.
El amor es un regalo que se me da todos los días. Es sólo cuestión de que yo lo quiera recibir.
Mientras más me amo a mí mismo, mejor están las cosas en mi vida.
El perdón
Cuando perdono me quito un gran peso de encima. ¿Que caso tiene andar por la vida cargando resentimientos?
Perdono a todos los que me hayan querido lastimar. Después de todo, nunca tuvieron el poder suficiente para cambiar mis pensamientos de armonía y felicidad.
Mis padres me aman. Ellos sólo pudieron hacer lo mejor con los conocimientos con los que contaban.
Hoy dejo ir el rencor porque frena mi desarrollo y no me deja nada bueno, en lo absoluto.
Hoy elijo: comprender, entender y perdonar.
Nadie puede herirme, ofenderme, ni desilusionarme, sólo yo mismo.
Sólo estoy buscando ser más feliz, con los conocimientos y en las circunstancias que me rodean.
Mis errores pasados, me enseñaron mucho, hoy perdono mis faltas sabiendo que fue la mejor decisión que pude tomar.
Mis hijos no me pertenecen, elijo entender su forma de pensar y actuar.
Elijo amar en lugar de odiar, elijo entender en lugar de juzgar, dejar ir en lugar de guardar rencor.
Si me aferro al rencor, estoy echando a perder mi presente con algo que sucedió en el pasado.
La felicidad
Mi meta más importante: ¡Ser Feliz!
Sólo puedo ser feliz aquí y ahora, el futuro es incierto, el pasado se fue y no volverá.
La paciencia me da grandes oportunidades de logros y de éxito, me permite entender a mis semejantes y manejar las situaciones callando y escuchando.
Para ser feliz necesito: paz, amor y relaciones hermosas. ¿Qué parte de mi tiempo utilizo en mejorar esas tres cosas?
La felicidad es una actitud, una forma de ser y de pensar. En realidad, nada tiene que ver con factores externos.
Me estoy apegando a la naturaleza cada día más, en ella encuentro muchas respuestas, simples, libres, suaves, fuertes, reales, mágicas y bellísimas.
La prosperidad
La prosperidad del Universo me llega sin esfuerzo porque soy parte de él y me lo merezco.
¡Soy rico! Quiero manifestar materialmente toda esa riqueza de pensamiento que poseo. Me estoy concentrando para hacerlos producir y se manifiesten en efectivo.
En este momento mi vida es próspera, completa, plena y perfecta.
Disfruto inmensamente de lo que hago y además… ¡Me pagan!.
Todo lo que quiero está llegando a mí, de una forma fácil y sin gran esfuerzo.
Merezco que todas mis necesidades y deseos sean satisfechos.
Abro ahora la puerta para las cosas buenas y la prosperidad que la vida quiere que disfrute.
Todo lo que hago es un éxito. Mis planes progresan, mis proyectos se realizan, mis logros se acumulan.
Soy un imán para la divina prosperidad.
Tengo más bendiciones de las que jamás soñé.
Las riquezas de todo tipo me persiguen.
Encuentro oportunidades de oro por todas partes.
Estoy abierto y receptivo a nuevas avenidas de ingresos.
Ahora recibo mis bienes de fuentes esperadas e inesperadas.
Soy un ser humano sin restricciones que acepta todo de una fuente ilimitada y de una manera ilimitada.
Mis metas
Sólo hay un tipo de personas que nunca se equivocan: ¡Las que nunca hacen nada!
Escribo mis metas, así se graban en mi mente y siempre estoy atento a las oportunidades.
Yo puedo lograr cualquier cosa que me proponga. Tengo la capacidad y el conocimiento.
Estoy atrayendo hacia mí el éxito y mi realización personal y profesional.
Las ideas para mejorar en lo que hago están llegando a manos llenas.
Servir y compartir, ese es un buen propósito para este día que empieza.
Mis sueños son el mapa de lo que quiero hacer. Sigo soñando y trabajando en mis cosas.
Paz interior
Compasión por mí mismo significa entender que el mapa de mi vida me ha llevado a donde estoy. Eso está bien.
Antes de hacer cambios en el exterior, quiero poner en orden mi mundo interior: Mi mente.
Hoy voy a tener más problemas reales y menos imaginarios.
La programación negativa del pasado no me afecta. Yo me siento cómo quiero sentirme aquí y ahora.
Con calma y amor puedo cambiar cualquier cosa que no me agrade de mí mismo.
Problemas
Dentro de mí encuentro la solución a mis problemas y la respuesta a todo lo que me preocupa.
Tomo consejo de las personas que me quieren porque sé que buscan lo mejor para mí.
Cada experiencia dolorosa me hace más fuerte, más sabio y me da experiencia.
Si tomo mis problemas uno por uno como van llegando, encuentro la solución rápidamente.
Salud
Los malestares son expresiones de mi cuerpo, escucho atentamente lo que me quiere comunicar.
Merezco estar sano y sentirme lleno de energía. Eso es lo que la vida quiere darme.
Mi vida está libre de vicios y adicciones.
También cuido de que en mi mente entren cosas sanas que la nutran.
Lo más sano es dejar salir mis emociones y no permitir que se acumulen en mi cuerpo.
Mis alimentos se vuelven una parte de mí. Sólo como lo que es bueno para mi cuerpo.
La culpa, el rencor y la preocupación afectan mi bienestar. Hoy las dejo ir, no las necesito.
Elijo estar sano, elijo estar fuerte, elijo estar bien.
Cuidando mi cuerpo expreso el amor que siento por mi vida y agradezco la oportunidad de estar aquí
Sobre dejar ir
Todas las edades son bellas. Las quiero vivir y disfrutar intensamente en cada una de sus etapas y estoy pasando por cada una de ellas sin aferrarme. Las dejo ir, guardo gratos recuerdos y maduro.
El dolor es parte de la vida, no es un castigo. Si me permito sentirlo sin miedo, más pronto terminará.
Dejo ir el sufrimiento y me preparo para las bendiciones que están disponibles para mí.
Hoy dejo ir mis conflictos, mis complejos y las cosas que ya no me sirven.
Nada ni nadie me pertenece, sólo se me ha dado una oportunidad de disfrutar su compañía.
Cada problema trae consigo una oportunidad y una enseñanza. Estoy pendiente de encontrarlas.
Sobre merecer
Merezco todo lo mejor, no sólo un poco… ¡Todo lo mejor!
Merezco sentirme bien conmigo mismo, me acepto tal y como soy.
Tengo derecho a descansar y divertirme porque trabajo duro para salir adelante cada día.
Es mi derecho disfrutar de la vida y de todo lo bueno que me ofrece. Me lo merezco.
Hoy quiero abrir mi mente a los conocimientos y a las nuevas formas de pensar.
Mi cuerpo merece que lo trate bien, que lo alimente y que lo cuide como se debe.
La vida quiere que yo esté tranquilo y feliz, hoy dejo ir la tensión y el estrés.
La prosperidad del universo viene a mí sin esfuerzo porque soy parte de él y me lo merezco.
Soy parte de Dios por eso todos me tratan con respeto, admiración y amor. Es lo correcto.
Ser positivo
Decido reaccionar de forma positiva a las situaciones que me presenta la vida.
Las cosas que no me gustan y que puedo cambiar, las cambio. Las que no puedo cambiar, las acepto.
Es tan fácil ser positivo como negativo, pero lo segundo no me deja nada bueno.
Yo soy lo que pienso, así que elijo pensar en abundancia, prosperidad, cordialidad, amistad, armonía y felicidad.
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martes, 25 de febrero de 2014
ABIERTA LA INSCRIPCION
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domingo, 23 de febrero de 2014
Cómo colorear un mandala
Muchas veces un amigo, un terapeuta, un médico o un psicólogo nos recomienda colorear mandalas para superar ciertos problemas de ansiedad, estrés o depresión o, simplemente, para mejorar nuestra capacidad de concentración. El problema es que no suelen decirnos cómo hay que colorearlos ni nos explican la mejor manera de sacar provecho de esa experiencia.
Aquí voy a dar unos cuantos consejos, basados sobre todo en la experiencia personal, para poder hacer un seguimiento de nuestra propia evolución.
1. Elección del mandala
Seamos un poco viscerales. Conviene escoger el mandala que realmente nos apetezca colorear en cada momento. Da igual si ya lo hemos coloreado en el pasado, o incluso si llevamos varios días seguidos coloreando el mismo mandala. Si realmente nos apetece hacer ese mandala y no otro por algo será. Seguramente nos daremos cuenta de que, en estados de ánimo similares, tendemos a escoger mandalas parecidos y a colorearlos de una manera parecida.
2. El lugar y el momento adecuados
Conviene escoger un sitio tranquilo, donde no vayamos a ser molestados, y también escoger un momento del día en el que sepamos que podremos finalizar nuestra tarea sin interrupciones. Si bien no es obligatorio acabar el mandala de una sentada, sí que es recomendable hacerlo así. También conviene que escojamos un lugar donde nos sintamos cómodos y estemos a gusto. Podemos poner música pero no es recomendable tener la televisión o la radio encendidas. No es lo mismo escoger una música que esté en consonancia con nuestro estado de ánimo que tener que absorber lo que se emita en la tele o en la radio.
3. Llevar un registro
También es conveniente tener un cuaderno o una carpeta en el que llevemos un registro de los mandalas. Podemos, por ejemplo, numerar los mandalas por detrás y luego, en ese cuaderno anotar el número, la fecha en que lo hemos coloreado, y las cosas que hemos pensado y sentido antes, durante y después de acabarlo. También podemos dejar un espacio en blanco para hacer anotaciones posteriores.
4. Elección de técnica
Yo recomendaría, al menos para empezar, que se utilizaran técnicas con las que uno estuviera familiarizado y se sintiera cómodo. Siempre tendremos tiempo de incorporar nuevas técnicas y de experimentar. Otra vez, lo mejor es hacer lo que nos pida el cuerpo.
5. Elección de los colores
Alguna gente se plantea de antemano qué colores quiere utilizar. Sin embargo, yo recomiendo dejarse llevar en cada momento y escoger los colores uno a uno. Planificar los colores a lo mejor resulta en un mandala más armonioso a nivel visual, pero ese no es el objetivo del mandala. El objetivo es expresar lo que llevamos dentro y, de la misma manera que al hablar de un tema podemos sentirnos arrastrados hacia otro tema, el hecho de usar un color puede hacer que sintamos la necesidad de usar otro. Decidir los colores de antemano resta espontaneidad y expresividad al mandala. No pasa nada si siempre escogemos los mismos colores, seguro que con el tiempo iremos evolucionando y sentiremos la necesidad de incluir otros colores en nuestro trabajo. De todas maneras, si estamos coloreando mandalas para Feng Shui, sí que vamos a tener que decidir los colores de antemano para ajustarnos a los elementos que queramos representar. En ese caso el objetivo es totalmente diferente al que tenemos cuando coloreamos mandalas como forma de terapia personal.
6. Simbología de colores y formas
Se ha dicho mucho en cuanto a la simbología de los colores y hay mucha información en la red. Lo único que yo quiero añadir, porque me parece muy importante, es que seguramente lo mejor que podemos hacer es olvidarnos de ella, al menos de entrada. Lo que quiero decir es que, además de la simbología y el significado que tienen los colores en sí mismos, cada uno de nosotros le damos un significado a cada color, y cada color provoca en nosotros sensaciones y emociones diferentes. A la hora de usar el color como terapia, ese significado personal es seguramente el que más peso tiene.
En cuanto a la simbología de las formas, algo que tendría más peso si en lugar de colorear construyéramos nuestros mandalas, pasa lo mismo. Lo importante es poner los elementos que nosotros queramos poner, sin tener en cuenta lo que se supone que significa cada uno.
7. Intentar acabar lo que se empieza
A veces podemos sentirnos incómodos al colorear un mandala. Es recomendable intentar acabar lo que se empieza, pero solo nosotros podemos evaluar hasta qué punto nos sentimos incómodos con lo que estamos haciendo. Evidentemente, si colorear un mandala determinado nos produce mucho estrés, lo mejor será parar y escoger otro, o parar y dejarlo para otro día. Si bien es posible seguir con el mandala en otro momento, yo recomendaría guardarlo inacabado durante un tiempo y, solo después, decidir si merece la pena seguir, o empezar de nuevo con el diseño totalmente en blanco.
8. No estamos haciendo una obra de arte, estamos sacando lo que llevamos dentro
Tengamos esto siempre presente. Algunas veces tenderemos a no usar determinadas combinaciones de colores, o a no mezclar técnicas, o a hacer o dejar de hacer cosas por cuestiones artísticas. No estamos creando una obra de arte, lo que queremos es expresarnos, así que todo vale. Podemos mezclar técnicas, podemos usar collage en un trozo de mandala y acuarelas en el siguiente. Podemos mezclar colores que supuestamente no combinan bien. Nosotros decidimos.
9. Dejar reposar lo que se termina
Antes he dicho que puede ser útil volver sobre lo que ya se ha hecho, observar el mandala terminado y anotar más cosas, pero no hay que abusar. Tenemos que aprender también a pasar página y volver sobre las cosas solo cuando sea necesario.
10. Aceptar los resultados
A nivel estético unos mandalas podrán gustarnos menos y otros más que otros, pero todos valen, todos forman parte de nosotros y son la representación de un momento concreto en nuestra evolución personal.
11. Ser uno mismo
Este consejo es el que resume todos los anteriores y es el más importante. Lo primordial es hacer lo que uno quiera hacer, como y cuando se quiera hacer, sin tener en cuenta ni hacer caso de las influencias externas. Al colorear un mandala estamos trabajando por y para nosotros mismos. No tenemos la obligación de explicar lo que hacemos ni de compartir nuestro trabajo con nadie. Podemos enseñar en mandala si nos apetece, pero no estamos obligados a explicar por qué hemos escogido un diseño y unos colores determinados, ni tampoco estamos obligados a explicar lo que sentíamos durante todo el proceso.
Francesca Verd - mayo 2008.
http://www.atelierdefengshui.com/
Aquí voy a dar unos cuantos consejos, basados sobre todo en la experiencia personal, para poder hacer un seguimiento de nuestra propia evolución.
1. Elección del mandala
Seamos un poco viscerales. Conviene escoger el mandala que realmente nos apetezca colorear en cada momento. Da igual si ya lo hemos coloreado en el pasado, o incluso si llevamos varios días seguidos coloreando el mismo mandala. Si realmente nos apetece hacer ese mandala y no otro por algo será. Seguramente nos daremos cuenta de que, en estados de ánimo similares, tendemos a escoger mandalas parecidos y a colorearlos de una manera parecida.
2. El lugar y el momento adecuados
Conviene escoger un sitio tranquilo, donde no vayamos a ser molestados, y también escoger un momento del día en el que sepamos que podremos finalizar nuestra tarea sin interrupciones. Si bien no es obligatorio acabar el mandala de una sentada, sí que es recomendable hacerlo así. También conviene que escojamos un lugar donde nos sintamos cómodos y estemos a gusto. Podemos poner música pero no es recomendable tener la televisión o la radio encendidas. No es lo mismo escoger una música que esté en consonancia con nuestro estado de ánimo que tener que absorber lo que se emita en la tele o en la radio.
3. Llevar un registro
También es conveniente tener un cuaderno o una carpeta en el que llevemos un registro de los mandalas. Podemos, por ejemplo, numerar los mandalas por detrás y luego, en ese cuaderno anotar el número, la fecha en que lo hemos coloreado, y las cosas que hemos pensado y sentido antes, durante y después de acabarlo. También podemos dejar un espacio en blanco para hacer anotaciones posteriores.
4. Elección de técnica
Yo recomendaría, al menos para empezar, que se utilizaran técnicas con las que uno estuviera familiarizado y se sintiera cómodo. Siempre tendremos tiempo de incorporar nuevas técnicas y de experimentar. Otra vez, lo mejor es hacer lo que nos pida el cuerpo.
5. Elección de los colores
Alguna gente se plantea de antemano qué colores quiere utilizar. Sin embargo, yo recomiendo dejarse llevar en cada momento y escoger los colores uno a uno. Planificar los colores a lo mejor resulta en un mandala más armonioso a nivel visual, pero ese no es el objetivo del mandala. El objetivo es expresar lo que llevamos dentro y, de la misma manera que al hablar de un tema podemos sentirnos arrastrados hacia otro tema, el hecho de usar un color puede hacer que sintamos la necesidad de usar otro. Decidir los colores de antemano resta espontaneidad y expresividad al mandala. No pasa nada si siempre escogemos los mismos colores, seguro que con el tiempo iremos evolucionando y sentiremos la necesidad de incluir otros colores en nuestro trabajo. De todas maneras, si estamos coloreando mandalas para Feng Shui, sí que vamos a tener que decidir los colores de antemano para ajustarnos a los elementos que queramos representar. En ese caso el objetivo es totalmente diferente al que tenemos cuando coloreamos mandalas como forma de terapia personal.
6. Simbología de colores y formas
Se ha dicho mucho en cuanto a la simbología de los colores y hay mucha información en la red. Lo único que yo quiero añadir, porque me parece muy importante, es que seguramente lo mejor que podemos hacer es olvidarnos de ella, al menos de entrada. Lo que quiero decir es que, además de la simbología y el significado que tienen los colores en sí mismos, cada uno de nosotros le damos un significado a cada color, y cada color provoca en nosotros sensaciones y emociones diferentes. A la hora de usar el color como terapia, ese significado personal es seguramente el que más peso tiene.
En cuanto a la simbología de las formas, algo que tendría más peso si en lugar de colorear construyéramos nuestros mandalas, pasa lo mismo. Lo importante es poner los elementos que nosotros queramos poner, sin tener en cuenta lo que se supone que significa cada uno.
7. Intentar acabar lo que se empieza
A veces podemos sentirnos incómodos al colorear un mandala. Es recomendable intentar acabar lo que se empieza, pero solo nosotros podemos evaluar hasta qué punto nos sentimos incómodos con lo que estamos haciendo. Evidentemente, si colorear un mandala determinado nos produce mucho estrés, lo mejor será parar y escoger otro, o parar y dejarlo para otro día. Si bien es posible seguir con el mandala en otro momento, yo recomendaría guardarlo inacabado durante un tiempo y, solo después, decidir si merece la pena seguir, o empezar de nuevo con el diseño totalmente en blanco.
8. No estamos haciendo una obra de arte, estamos sacando lo que llevamos dentro
Tengamos esto siempre presente. Algunas veces tenderemos a no usar determinadas combinaciones de colores, o a no mezclar técnicas, o a hacer o dejar de hacer cosas por cuestiones artísticas. No estamos creando una obra de arte, lo que queremos es expresarnos, así que todo vale. Podemos mezclar técnicas, podemos usar collage en un trozo de mandala y acuarelas en el siguiente. Podemos mezclar colores que supuestamente no combinan bien. Nosotros decidimos.
9. Dejar reposar lo que se termina
Antes he dicho que puede ser útil volver sobre lo que ya se ha hecho, observar el mandala terminado y anotar más cosas, pero no hay que abusar. Tenemos que aprender también a pasar página y volver sobre las cosas solo cuando sea necesario.
10. Aceptar los resultados
A nivel estético unos mandalas podrán gustarnos menos y otros más que otros, pero todos valen, todos forman parte de nosotros y son la representación de un momento concreto en nuestra evolución personal.
11. Ser uno mismo
Este consejo es el que resume todos los anteriores y es el más importante. Lo primordial es hacer lo que uno quiera hacer, como y cuando se quiera hacer, sin tener en cuenta ni hacer caso de las influencias externas. Al colorear un mandala estamos trabajando por y para nosotros mismos. No tenemos la obligación de explicar lo que hacemos ni de compartir nuestro trabajo con nadie. Podemos enseñar en mandala si nos apetece, pero no estamos obligados a explicar por qué hemos escogido un diseño y unos colores determinados, ni tampoco estamos obligados a explicar lo que sentíamos durante todo el proceso.
Francesca Verd - mayo 2008.
http://www.atelierdefengshui.com/
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martes, 11 de febrero de 2014
Mandalas y Uso Terapéutico
¿AVALA LA CIENCIA LOS BENEFICIOS DE LOS MANDALAS?
Pedro Molina dice:
"El Mandala, vocablo sanscrito que significa “círculo sagrado”, ha sido usado desde hace miles de años por diferentes culturas como un instrumento de sanación basándose simplemente en sus experiencias y vivencias. Quien experimenta sus beneficios no necesita datos estadísticos ni fórmula matemáticas para comprobarlo!
Pero si, existen investigaciones científicas que demuestran los beneficios para la salud física y mental del trabajo con Mandalas.
Debemos el conocimiento y el uso de los Mandalas en occidente al visionario psicólogo suizo Carl Jung, pionero en el empleo de los mandalas como instrumento terapéutico. Comprobó la efectividad de la creación de mandalas no solo en sus pacientes, sino también experimentándolo en primera persona. Concluyó que cuando se crea un mandala este es la expresión visual de la psiquis en ese momento, y destacó que el acto de dibujar un Mandala, además de sacar a la luz y mostrar el conflicto, también proporciona un sentido de orden e integración al mismo. De ahí su efecto calmante y sanador.
Por su parte, la arte-terapeuta Joan Kellogg integrando los descubrimientos y estudios de Jung con su propia investigación y experiencia durante varias décadas, desarrolló un sistema de evaluación para interpretar los mandalas que creamos según emergen en ellos ciertos patrones, colores, formas y configuraciones.
Sin embargo, los postulados de Jung han sido frecuentemente criticados por algunos de ser “demasiado místicos y poco científicos”. El primer intento por avalar científicamente la teoría de Jung sobre los mandalas fueron realizados en 1987 por Slegelis, pudiéndose demostrar con un grupo de estudiantes que dibujar dentro de un círculo les hacia experimentar toda una serie de efectos positivos que no notaban aquellos que dibujaron dentro de un cuadrado. Este fue el primer estudio en demostrar que efectivamente, la elaboración de Mandalas genera un efecto calmante, relajante y sanador que induce una sensación de bienestar general.
Otro hito importante fueron los trabajos de DeLue con niños de entre 5-10 años al comprobar que después de cinco minutos de estar dibujando Mandalas se producía una relajación fisiológica medible con diferencias estadísticamente significativas en la actividad cardiaca y las variaciones de temperatura corporal de estos niños comparados con el grupo control que no realizaba esta actividad.
A partir de este momento, han sido mucho los reportes científicos que demuestran los efectos positivos del empleo de los mandalas, por ejemplo, para mejorar la atención en personas con déficit de atención (Green y colb. 2013), ayudar a procesar conflictos interpersonales en adultos con discapacidad mental (Schrade y colb., 2011); aliviar el estrés y la ansiedad (Curry y Kasser, 2005; Walsh y colab., 2005; Sandmire y colab., 2012), y reducir los efectos del estrés postraumático (Henderson y colab., 2007). Incluso, se ha demostrado el efecto positivo que tiene el realizar alguna actividad artística (incluyendo la creación de mandalas) en la disminución de la ansiedad en personas que se encuentran al cuidado de familiares con cáncer (Walsh y Weiss, 2003; Walsh y colab., 2007), e incluso en los mismos pacientes que pasan por el proceso de diagnostico y tratamiento de cáncer. Por ello, algunas clínicas como Mayo Clinic emplean los mandalas como herramientas para ayudarlos en este proceso.
Existen sin embargo, algunos otros reportes que han intentado corroborar el efecto positivo de los Mandalas sin éxito aparente (Henderson 2012; Mann, 2013). Desafortunadamente, a pesar de que muchos de los participantes dijeron sentirse beneficiados en general cuando participaban en el proceso creativo, los resultados estadísticos no avalaron las hipótesis.
Cuando se analiza la metodología empleada no extrañan los resultados. Primeramente, se dan solamente 20 minutos para la creación o coloreado del mandala. Quizás este tiempo sea adecuado para la técnica de colorear, pero es insuficiente para crear mandalas, para lo cual se requiere de al menos una hora. Cuando entras en el proceso de creación el tiempo pasa a un segundo plano y existe solamente la sensación de estar ahí!. Esto genera una cierta frustación en los participantes que posiblemente se refleje en los resultados del test de ansiedad. En segundo lugar, la actividad se realiza solo una vez y se evalúa el efecto inmediatamente al concluir el dibujo. Aunque se pueden obtener beneficios inmediatos como una mejoría en el bienestar general, el trabajo con los mandalas no es como tomarse una aspirina para aliviar el dolor de cabeza (incluso en estos casos, esperas al menos una media hora!). Y finalmente, hay que reconocer lo difícil que resulta evaluar parámetros de satisfacción y bienestar de forma que se puedan cuantificar.
Está muy claro que elaborar una metodología para este tipo de estudios puede resultar complejo, sobre todo contar con un número adecuado de personas sanas interesadas en colaborar y ofrecer su tiempo para ello. Sin embargo, considero que hay que seguir realizando esfuerzos para evaluar cuantitativamente los efectos positivos y los beneficios de la creación de mandalas para la salud y el estado de bienestar general. Esto contribuirá a que estas herramientas puedan ser usadas y aplicadas en sectores médicos para beneficio de todos."
Pedro Molina dice:
"El Mandala, vocablo sanscrito que significa “círculo sagrado”, ha sido usado desde hace miles de años por diferentes culturas como un instrumento de sanación basándose simplemente en sus experiencias y vivencias. Quien experimenta sus beneficios no necesita datos estadísticos ni fórmula matemáticas para comprobarlo!
Pero si, existen investigaciones científicas que demuestran los beneficios para la salud física y mental del trabajo con Mandalas.
Debemos el conocimiento y el uso de los Mandalas en occidente al visionario psicólogo suizo Carl Jung, pionero en el empleo de los mandalas como instrumento terapéutico. Comprobó la efectividad de la creación de mandalas no solo en sus pacientes, sino también experimentándolo en primera persona. Concluyó que cuando se crea un mandala este es la expresión visual de la psiquis en ese momento, y destacó que el acto de dibujar un Mandala, además de sacar a la luz y mostrar el conflicto, también proporciona un sentido de orden e integración al mismo. De ahí su efecto calmante y sanador.
Por su parte, la arte-terapeuta Joan Kellogg integrando los descubrimientos y estudios de Jung con su propia investigación y experiencia durante varias décadas, desarrolló un sistema de evaluación para interpretar los mandalas que creamos según emergen en ellos ciertos patrones, colores, formas y configuraciones.
Sin embargo, los postulados de Jung han sido frecuentemente criticados por algunos de ser “demasiado místicos y poco científicos”. El primer intento por avalar científicamente la teoría de Jung sobre los mandalas fueron realizados en 1987 por Slegelis, pudiéndose demostrar con un grupo de estudiantes que dibujar dentro de un círculo les hacia experimentar toda una serie de efectos positivos que no notaban aquellos que dibujaron dentro de un cuadrado. Este fue el primer estudio en demostrar que efectivamente, la elaboración de Mandalas genera un efecto calmante, relajante y sanador que induce una sensación de bienestar general.
Otro hito importante fueron los trabajos de DeLue con niños de entre 5-10 años al comprobar que después de cinco minutos de estar dibujando Mandalas se producía una relajación fisiológica medible con diferencias estadísticamente significativas en la actividad cardiaca y las variaciones de temperatura corporal de estos niños comparados con el grupo control que no realizaba esta actividad.
A partir de este momento, han sido mucho los reportes científicos que demuestran los efectos positivos del empleo de los mandalas, por ejemplo, para mejorar la atención en personas con déficit de atención (Green y colb. 2013), ayudar a procesar conflictos interpersonales en adultos con discapacidad mental (Schrade y colb., 2011); aliviar el estrés y la ansiedad (Curry y Kasser, 2005; Walsh y colab., 2005; Sandmire y colab., 2012), y reducir los efectos del estrés postraumático (Henderson y colab., 2007). Incluso, se ha demostrado el efecto positivo que tiene el realizar alguna actividad artística (incluyendo la creación de mandalas) en la disminución de la ansiedad en personas que se encuentran al cuidado de familiares con cáncer (Walsh y Weiss, 2003; Walsh y colab., 2007), e incluso en los mismos pacientes que pasan por el proceso de diagnostico y tratamiento de cáncer. Por ello, algunas clínicas como Mayo Clinic emplean los mandalas como herramientas para ayudarlos en este proceso.
Existen sin embargo, algunos otros reportes que han intentado corroborar el efecto positivo de los Mandalas sin éxito aparente (Henderson 2012; Mann, 2013). Desafortunadamente, a pesar de que muchos de los participantes dijeron sentirse beneficiados en general cuando participaban en el proceso creativo, los resultados estadísticos no avalaron las hipótesis.
Cuando se analiza la metodología empleada no extrañan los resultados. Primeramente, se dan solamente 20 minutos para la creación o coloreado del mandala. Quizás este tiempo sea adecuado para la técnica de colorear, pero es insuficiente para crear mandalas, para lo cual se requiere de al menos una hora. Cuando entras en el proceso de creación el tiempo pasa a un segundo plano y existe solamente la sensación de estar ahí!. Esto genera una cierta frustación en los participantes que posiblemente se refleje en los resultados del test de ansiedad. En segundo lugar, la actividad se realiza solo una vez y se evalúa el efecto inmediatamente al concluir el dibujo. Aunque se pueden obtener beneficios inmediatos como una mejoría en el bienestar general, el trabajo con los mandalas no es como tomarse una aspirina para aliviar el dolor de cabeza (incluso en estos casos, esperas al menos una media hora!). Y finalmente, hay que reconocer lo difícil que resulta evaluar parámetros de satisfacción y bienestar de forma que se puedan cuantificar.
Está muy claro que elaborar una metodología para este tipo de estudios puede resultar complejo, sobre todo contar con un número adecuado de personas sanas interesadas en colaborar y ofrecer su tiempo para ello. Sin embargo, considero que hay que seguir realizando esfuerzos para evaluar cuantitativamente los efectos positivos y los beneficios de la creación de mandalas para la salud y el estado de bienestar general. Esto contribuirá a que estas herramientas puedan ser usadas y aplicadas en sectores médicos para beneficio de todos."
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viernes, 7 de febrero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
Mandalas y mas...
Cada rincón del planeta, cada cultura, cada religión parece tener un mandala en su haber. La mayoría de estas culturas forman parte de los "registros históricos".
Hoy en día hablar de magia no es de gran trascendencia. La palabra carece de un valor justo. Es la magia de los antepasados la "verdadera magia", de cómo ellos la veían y la vivían, como usaban su propio universo interno para modificar el externo, como utilizaban sus conocimientos en pos del bienestar de los suyos y del cosmos.
Nuestros antepasados vivían integrados a las fuerzas de la naturaleza, eran concientes de la necesidad de equilibrio entre uno y todo.
Personalmente creo que la mejor forma de proteger y preservar la cultura es viviéndola y formando parte de ella. Los mandalas son un legado que van mas allá de la humanidad, son parte fundamental de aquella verdadera magia que duerme en nuestro interior y que despierta con el primer punto trazado.
El circulo es y será siempre un símbolo representativo de la conciencia y sus diferentes planos, de la vida, la muerte y el renacimiento.
La creación de mandalas, la meditación en ellos y la simple observación, representan una puerta que se abre generosa hacia nosotros mismos ampliando la perspectiva del universo en su totalidad.
"Solo se volverá clara tu visión
cuando puedas mirar
en tu propio corazón.
Porque quien mira hacia fuera sueña
Y quien mira hacia dentro despierta"
Carl Jung
http://www.yogakai.com/
Hoy en día hablar de magia no es de gran trascendencia. La palabra carece de un valor justo. Es la magia de los antepasados la "verdadera magia", de cómo ellos la veían y la vivían, como usaban su propio universo interno para modificar el externo, como utilizaban sus conocimientos en pos del bienestar de los suyos y del cosmos.
Nuestros antepasados vivían integrados a las fuerzas de la naturaleza, eran concientes de la necesidad de equilibrio entre uno y todo.
Personalmente creo que la mejor forma de proteger y preservar la cultura es viviéndola y formando parte de ella. Los mandalas son un legado que van mas allá de la humanidad, son parte fundamental de aquella verdadera magia que duerme en nuestro interior y que despierta con el primer punto trazado.
El circulo es y será siempre un símbolo representativo de la conciencia y sus diferentes planos, de la vida, la muerte y el renacimiento.
La creación de mandalas, la meditación en ellos y la simple observación, representan una puerta que se abre generosa hacia nosotros mismos ampliando la perspectiva del universo en su totalidad.
"Solo se volverá clara tu visión
cuando puedas mirar
en tu propio corazón.
Porque quien mira hacia fuera sueña
Y quien mira hacia dentro despierta"
Carl Jung
http://www.yogakai.com/
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